“Miss camiseta mojada”

Tiembla como si fuera la primera vez,
como si fueras a largarte después
y no quisieras.

Quique González.

El tío negro del ascensor tiene la mano sobre la pistola pero no la saca. Tiene la mano ahí como aviso y el otro tío del ascensor le mira con cara rara. Al salir del cubículo todo era bastante extraño, no por el rollo del tío que mira raro sino porque el negro de la pistola podría habernos matado allí mismo y nada más hubiera pasado. Y yo no hubiera pensado más en ti. Así que salir del ascensor ha sido como volver a nacer y yo sigo pensando en ti. Desde que te fuiste todo ha cambiado muy poco. Me he vuelto egoísta y quiero que vuelvas pero hasta los muertos del cementerio y el colegio saben que no lo harás. Esta noche mi ex se ha drogado mucho y luego me ha escrito. Me desea feliz año. Sé que iba drogado porque sino no me desearía felicidad. Igualmente no le doy demasiada importancia, si me odia es culpa mía. No me quedan mejillas que poner y me falta tabaco.

He puesto Sonic Youth muy alto mientras veía una recopilación de videoclips de no sé qué grupo. A veces, sin querer, el ritmo de la gente que salía en el videoclip y el ritmo de las canciones eran iguales y me parecía sumamente curioso. Luego me he dado una ducha y como no dejaba de pensar en ti la emisora de la radio se ha juntado con otra y he estado diez minutos escuchando un híbrido entre La cope, Radio3 y Los cuarenta. Ha sido todo muy extraño pero más extraño ha sido volver a recordarte una vez me había sentado. Tenía el café en la mano y me he puesto a llorar. A veces odio hacer relaciones de ideas tan jodidamente obvias. Tienes unas manos muy bonitas. Así que ahora en vez de beber café directamente del vaso me lo bebo con pajita. Es la única forma de no romperme. Luego me he puesto a escribirte y el tiempo ha avanzado muy deprisa. Cuando era pequeña mi percepción del tiempo era muy rara. Había veces, segundos, en los que el tiempo iba más deprisa o lento. A veces sucedía y eso sí que era jodidamente extraño. Llorar por ti no lo es, llorar por ti es humano. En cambio mi ex dice que no soy humana. Yo asiento con la cabeza desde aquí y no digo nada. Hay momentos en los que me gustaría que me vieras. Soy más alta y probablemente haya perdido peso. Y me ha crecido mucho el pelo. Aún así me sigo arreglando. Papá dice que el otro día iba muy guapa. Me he comprado unas botas nuevas y ahora ya no me las quito. Se mojan y no pasa nada, puedo patinar sobre los charcos. La gente en los pasos de cebra se molesta porque les mojo los pies. Se podrían comprar unas botas ellos también.

Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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