Bull in the heather.

En cambio el ruido te pilla desprevenido mientras bajas cualquier calle cercana a tu casa. Andas más deprisa para terminar corriendo, sin dirección. No hay norte que valga en esta ciudad, la gente está en su mundo; Todos los presos se miran los zapatos cuando andan. Mientras tanto alguien viaja desde Arizona hasta Belgrado, haciendo escala en cualquier lugar, y aparece tu imagen de detrás de una columna, asomándose por el resquicio de una puerta. Sales de donde no te llaman y llegas donde no te esperan. La vida tiene mal gusto y los sueños de cerveza los he reservado para otro momento. El mundo no tiene ni un ápice de delicadeza y siempre espero dos o tres metros para oler a un ajeno, un tercero.

El truco está en no dejar nada para dentro de unos años porque la vida no va a esperar a que estés preparado. Si no te preguntó si querías estar aquí o no, dime entonces por qué cojones iba a importarle lo que haces antes de taparte con la sábana.
Los esquizofrénicos del ministerio han elegido el mejor armamento para bombardear tu acera y, si pueden, tu casa. Así que date con un canto en los dientes si llevas la ropa interior limpia todavía. Sabes que mañana nadie va a esperar a que llegues para dormirse pero también sabes que nunca lo necesitaste. Si te faltan dedos para contar tías a las que te has follado eres un tío duro, pero también habrás roto corazones y eso es más jodido que salir a la calle sin las botas puestas.

Ayer al salir de la consulta me preguntaron si estaba bien y sólo supe decir que un solo de bordón sería más entretenido que escuchar mi respuesta.

Los tíos que van a la cervecería los jueves huelen muy bien y llevan traje, pero a la media hora sale a la luz el instinto y lo mejor es que no pases cerca. Me refiero a que el disfraz muchas veces no hace a la gente ni es lo que más importa. Conozco a tipos que se tatúan el nombre de sus mujeres en el brazo y en la cama de sus amantes procuran dormir de lado.

Cuando comenzó la entrevista dije: No por favor, no más preguntas.

Los hay que apuestan a caballos de tres patas. En el hipódromo siempre tienes la sensación de estar mirando el caballo que no es, pero eso también te pasa si te casas, así que siempre es mejor ir al hipódromo. El año que viene el mundo se va a acabar y la gente sigue perdiendo el aliento cuando ve las noticias.

En algún lugar cerca de la rue de Lyon hacen chocolate caliente pero yo no lo sé porque no lo recuerdo. Tengo un álbum lleno de fotos mías con ropa que desconozco y me importa bastante poco. Hay días en los que sales a la calle con ganas y otros en los que miras las luces de la carretera, y todas, finalmente, huyen de ti.

Anuncios

Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
Esta entrada fue publicada en Prosa y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Bull in the heather.

  1. hedonista dijo:

    No sé si me gusta más que seas tú o que solo lo parezcas. De todas formas, no creo que haya ni un día que no seas veintidós tús y algunos hasta un yo.

    bss y canciones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s