VI (y que aún así, no todo está perdido hasta que muere Napoleón)

Me reservo mi derecho a no entender nada. Podría bajar el telón y a la vez la cabeza, recorrer todas las baldosas del suelo de Gran Vía, dejar de suspirar, de temblar, de intentar ir al baile.
He vuelto a observar mi silueta en el ventanal de la terraza y no soy yo, es un abismo. El myolastan, las dudas. El tiempo tan lleno, mis manos tan jodidamente vacías de ti. Tengo esto dentro, esto que es la clave del futuro y tú… tú qué cojones haces mientras tanto. Dónde coño estás mirando. Están ardiendo todas las esquinas donde follamos como animales, todos los bancos, los bares, las jarras. Todo sigue igual que antes menos yo.  Sigo escribiendo para ti y no sé, ni siquiera, si tú te acuerdas de mí. Pero claro, a toda esta mierda tengo que estar acostumbrada, a la sucesión de nudos en la garganta, a la fragmentación de mi espacio, a sentirme completamente muerta y opaca, a ducharme en silencio, a recorrer de punta a punta mis recuerdos encontrándote en cada palabra.

Es ahora cuando me pregunto, ¿merece la pena llorar por alguien? ¿temblamos a la vez? ¿qué haces por la noche cuando buscas mis caderas bajo las sábanas? Te estabas yendo antes de llegar.

La estás liando tío, pero además a base de bien. Y ni siquiera tengo constancia de que te estés dando cuenta. Ni un puto mensaje, ni una carta, ni siquiera me preguntas cómo estoy. Me encantaría gritar que ya no existes para mí, que he empezado otra cosa, que estoy cómoda a pesar de este contracorriente en el que vivo. Pero no, no puedo gritar, porque para eso hace falta fuerza y desde que te has ido carezco de ella. Y porque dentro de muy poco tengo que sacar adelante, sin ti, a un crío que tiene que crecer y cambiar, ser feliz, a pesar de que tú, por tu cobardía y tu síndrome de Peter Pan, quieras seguir siendo el rey de la pista. Tú, siempre puesto hasta la bandera.

Violento amor
champagne, anfetas y adiós
Fue de un tirón
no estaba visto hoy 

Cerró las piernas
suenan sirenas
era una estrella
ya se largaba de aquí
No sigo tu velocidad
siempre me quedo atrás.
A veces voy a ver si estás
siempre me da por ahí.
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Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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5 respuestas a VI (y que aún así, no todo está perdido hasta que muere Napoleón)

  1. Alton Benes dijo:

    Elige una carta y te la grabo en el centro:
    ♤♢♧♡

  2. Yago Arenas. dijo:

    Un torbellino, eso es lo que eres. Puedes empaparles hasta los huesos o hacerles huir despavoridos y ambas reacciones parten de una misma razón y sentimiento.
    Me falta una tétrica estación de metro para hacerte bailar al son de otra música; te arranco la sonrisa a hostias si hace falta.
    O dame una guitarra y te canto Pavarotti.

    Eres idiota, guapa a rabiar e idiota.

    Pd: Este fin de semana tengo que ir a Madrid, vamos a hacer como que somos viejos conocidos y luego haré de amigo gay para que ligues y no me vaya sin darte un polvo. ¿Qué me dices? “Te debo un baile”

  3. “He vuelto a observar mi silueta en el ventanal de la terraza y no soy yo, es un abismo.”
    Una frase, un poema.

    “Están ardiendo todas las esquinas donde follamos como animales.”
    Otra frase, otro poema.

    Sigo?

    Tú sí que sabes, me gusta tu estilo.

    :D

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