VII

En base a la ley de la sintonía, la empatía, el tiempo in crescendo. En base al cielo que estos últimos días se ha tornado más azul que gris. En base a estas cuatro paredes que me atan, los grados negativos del termómetro de mi cuerpo. En base a nada, realmente.

Me he despertado con un fuerte dolor de cabeza, voy a dejar de tomar pastillas antes de dormir. El placer que me procuraban antes se está convirtiendo en una fuerte desazón, me dejan temblando debajo de la sábana, escuchando bandas sonoras de películas en blanco y negro. La tripa empieza a asomarse, pero nada que deba preocuparme aún. Investigando he llegado a adivinar que teniendo en cuenta mi complexión se empezará a notar muy pronto. Mi manera de vestir habitual es, quizá, demasiado holgada, así que puedo jugar a ese equilibrio hasta que no me queden más cojones que hablar.

Me cago en la puta con el invierno. He soñado que estaba en la terraza y luego en el salón. Por alguna razón mi tía estaba enfada conmigo y mi madre también, pero no del todo. Luego en la tele había desprendimientos de tierra y sonaba una guitarra en el ático. Después de eso estaba sentada en el suelo y había muchos bichos a mi alrededor y eso me asustaba pero no me daba por salir corriendo, los observaba. Y me ha despertado mi madre andando más rápido de lo normal por casa, lo cual equivale a 100 km/h. He cogido un jersey y un vaquero y me he hecho un café. He vuelto a ver los desprendimientos de tierra y un mosquito rodeaba el bonsai. Me he encendido un cigarro y he vuelto a pensar en ti. He pensado en enviarte una postal u ocho postales, a la vez. También he pensado que las pondrías en la pared o en un cajón cercano y no he sabido qué pensar sobre eso. Berlín está lejos y cada día me parezco más a un signo de interrogación. Podría comprar muchas postales pero no sabría dónde coño enviarlas. Supongo que a casa de tu abuela, antes o después aparecerás por allí. Tampoco sé dónde vive tu abuela pero siempre puedo hablar con Google.

Así que me acerco a la biblioteca y busco un libro sobre algo que pueda abstraerme del todo, pero encontrar un buen libro es como buscar una aguja en un pajar (aquí es cuando pienso en incendiar el pajar). Cruzo los pasillos y me siento pequeña entre tanto libro, ando rápido y con paso decidido, como mi madre. No recuerdo si alguna vez caminé lento, creo que sólo una vez y fue cuando decidiste irte. Las despedidas las carga el diablo. Tu mirada antes del adiós fue un estruendo, oír a miles de perros aullar a la vez. Joder, fue algo verdaderamente intenso. Unos días más tarde ocurrió lo de mi embarazo y entonces te fuiste de verdad y a la francesa. Hoy me duele menos que otras noches y eso que ni siquiera me he drogado. Ya han pasado dos semanas desde entonces y todavía no se lo he contado a nadie, creo que tampoco lo necesito. Si a estas alturas necesitase de alguien para secundar mis decisiones me habría pegado un tiro. No necesito consejos, ni caras de aprobación, la vida es mejor si consigues adentrarte en las canciones. Y es mucho mejor si sabes qué escuchar y cuándo.

Tengo un montón de planes para cuando vengas. Cuento con el crío, claro está. A veces me pregunto por qué cojones doy por hecho que va a ser un niño y no una niña, pero supongo que lo sé y punto. No sé cómo llamarle así que va a ser Eso. Eso tiene que sacar tus ojos y tus manos, pero tiene que ser menos melancólico que yo y más alto que tú. Sinceramente, me da igual cómo salga y lo que sea en un futuro mientras sea feliz. Hace años tenía la idea fija de que mi hijo tenía que ser escritor, no había otra. Escritor o músico. Por mi locura con esas dos artes. Pero ya digo que he cambiado de opinión y como si el crío sale abogado o agente de bolsa. He pensado también en la idea de que tú y yo nunca esperamos esto. Me refiero a que cuando cogidos de la cintura paseábamos por Princesa y nos inventábamos el futuro siempre era lleno de otras cosas; camas gigantes, esposas, música de Gainsbourg, editores miopes… Eso va a ser una mezcla bastante extraña.
Decía que tengo muchos planes. Eso puede ir en silla o en mi espalda, así que no creo que tengamos problemas de espacio. Quiero ir al cementerio de Montparnasse para ver si de verdad he estado allí en algún momento. Creo que nunca te lo he comentado pero siempre que veo fotos del sitio es como si hubiera caminado entre las tumbas, como si hubiera visto la niebla sobre la lápida de Cortázar. También quiero columpiarme en algún parque infantil de Praga, espero que haya parques infantiles ahí, columpios al menos. Toboganes, en su defecto. Eso va a ser muy pequeño así que su primera palabra podría decirla frente a la estatua de Kafka. He repetido tantas veces tu nombre para mis adentros que lo más probable es que diga “papá”.

Ahora acaba de empezar a sonar Diamond dogs y estoy moviéndome al ritmo. Por alguna razón llevo gafas de sol, me gusta demasiado hacer el tonto sola.

Espero que para cuando vuelvas hayas cambiado de parecer, y todo lo que hagas deje de ser para mí y empiece a ser por mí. Danke schön, si es así.

 

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Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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Una respuesta a VII

  1. “Así que me acerco a la biblioteca y busco un libro sobre algo que pueda abstraerme del todo, pero encontrar un buen libro es como buscar una aguja en un pajar (aquí es cuando pienso en incendiar el pajar).”

    No lo podías haber dicho mejor ni más claro. Me gusta tu estilo, Sicofanta.

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