VIII /take me out tonight, take me anywhere.

Bajo al centro y la ciudad parece ir recobrando el color de otrora. El tiempo se ha desanudado y mis manos también. Entro en el primer bar que veo y me pido una cerveza. Es un bar de esos que pueblan las calles estrechas del centro, pequeños y con tapas de ensaladilla, platos tapados con film transparente. La camarera me da las buenas noches y me pregunta cómo estoy. Bien, contesto, por no contarle que los objetos y la gente no hacen nada para que vuelvas. Me veo reflejada en el espejo que hay detrás de la barra y me sonrío. Whoooo the fuck are you? Who, who, who, who? Así que voy a encenderme un cigarro pero recuerdo que no puedo y me vuelvo a mirar en el espejo con cara de poker, buscando empatizarme con alguien, supongo. Llevo aquí sentada diez minutos y hay un tipo al otro lado de la barra que me observa a través del espejo. Tiene ese tipo de mirada universal, gente que pone los mismos ojos cuando ve películas de asesinos, cuando folla y cuando fríe patatas. Le sonrío. Me aburro. Aburrirme siempre lo relaciono con las drogas así que me pido otra cerveza y voy al baño. Me meto un par de pastillas y me mojo la nuca. Esto no hace efecto hasta dentro de veinte minutos pero mi cerebro empieza a irse a Babia, o a Houston, quizá a la cama. Cuando me acerco a la barra y vuelvo a mirar al chico de antes me recuerda demasiado a James Franco, así que aunque más tarde me dijera que su nombre era Pablo, en mi cabeza seguía llamándose James. Me acerco para preguntarle algo y empieza a hablarme de un edificio alto y de mucha gente en traje. Me gusta cómo le huele el aliento y lleva gomina en el pelo, así que empiezo a ponerme cachonda. Acaba de llegar la quinta cerveza y los dos empezamos a desvariar. Llevo tanto tiempo encerrada dentro de mí que si esta noche nos traga un agujero negro no haré más que encoger los hombros. Le guiño un ojo y apoyo la mano en su muslo. Le miro y pienso en un desierto, en un moustang, en música de Van Morrison. La siguiente imagen es mi madre diciéndome “tú qué pasa, ¿no tienes filtro?” y después de eso su mano está en mi muslo y me sonríe. Por un momento olvido qué cojones hago allí pero la cerveza me dice stand by me. Las pastillas me sumen en un estado curioso, entre el control y la euforia. Las imágenes pasan detrás de un filtro naranja y en cinemascope. Suena en mi cabeza la mítica canción de los Smiths y le pido por favor que me saque de allí. Hace lo que le pido con una sonrisa de oreja a oreja y paseamos por el centro de la mano, hablando de astronautas y juegos de palabras, a la vez. Me pregunto dónde cojones estarás y si estarás en Madrid pero la idea se esfuma cuando James me empotra contra una pared y me susurra algo en francés. Me dejo llevar como quien se deja arrastrar por un caballo, rompemos la cerradura de un portal antiguo y nos atrincheramos en el hueco de la escalera. Fumamos y nos besamos, creo que hago mejor lo primero que lo segundo. Ni siquiera llegamos a follar porque ni me apetece ni es el lugar, él tampoco parece estar muy por la labor pero sigue sonriéndome. Pienso que va puesto de antidepresivos pero en seguida me olvido de eso. Hablamos y fumamos hasta que amanece y cuando el sol nos da de lleno el chico se pone a llorar. Llora mucho. Me habla de un perro muerto, de un accidente de avión y de una tía con las tetas operadas que bebía bourbon y follaba como Dios. Me alegro de que al menos follara bien y también me alegro de haber conocido a este tío. De no ser porque estoy embarazada y vivo con mis padres le invitaría a mi casa. Le doy mi correo como quien da un souvenir o una muestra de colonia y me voy tarareando. Creo que sigo drogada pero no lo sé y tampoco me importa demasiado. Las sombras de los edificios me recuerdan que hace no mucho estaba aquí contigo, en un sueño. Aparezco en Gran Vía y el tráfico hace que recobre el sentido. Madrid huele a gente, a humedad, a tejados vírgenes, a peluquerías y grandes almacenes. Adoro esta ciudad. Bajo de dos en dos las escaleras del metro y mis llaves y monedas rebotan en mis bolsillos. Me acuerdo de mil canciones pero casi todas las relaciono contigo y eso es una mierda. Me vuelve a invadir una extraña sensación de soledad, de ir sin rumbo, de tener un Eso que es tuyo y en parte es mío.

Cariño, estás en todas partes menos donde se te necesita.

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Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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3 respuestas a VIII /take me out tonight, take me anywhere.

  1. joder, qué bueno. El texto entero es como una esponja. Es perfecto, perfectamente fotografiado todo. Tú también sigues molando un huevo.

  2. joder, me ha encantado! enhorabuena!

  3. El Jugador dijo:

    Sinceramente, creo que no deberías publicar estas cosas por aquí, sino hacerlo con vistas a una publicación más seria. Saludos, y, por si quieres seguir echando visitas, he cambiado la ruta.

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