XII

-¿Y qué hacían las cosas mientras tanto?
-Darse la vuelta.

En algún lugar perdido de Manhattan un gato maúlla. Hay infinitos que se arrastran por las calles, buscando un gesto para poder seguir adelante, como un crío americano que juega al baseball. No sé muy bien qué hay detrás de las cuatro paredes que me encierran, pero sé que dentro de este cuadrado la vida gira y gira bien. Los niños se cansan de los cuentos mucho antes del Había una vez. En el mar no hay agua y el cielo está al revés. Y si corres, siempre lo harás en círculos.
Ayer soñé con tu padre y lo único que me decía era que se iba a morir o que ya se había muerto o que dónde estaba todo el mundo. Cuando finalmente moría, me sentaba sobre su tumba y cantaba I’ll follow you into the dark. Eso no está bien, no te puedes morir así como así. Me he despertado cabreada y he puesto dos cafés. Sería estúpido decir que voy detrás cuando soy siempre la primera en irse. También quiero mucho a tu padre y también soy buscada y encontrada por otros ojos, pero todo es tan jodidamente gris que da igual lo que hagas. Todo está igual de muerto que una tarde de domingo. Después de cerrar mucho los párpados sólo puedes aspirar a quedarte dormido. Los bajones son tres veces más grandes sin tu padre al lado, diciéndome que el alrededor está bien, que los ríos siguen fluyendo y que las personas siguen estando donde las dejamos.

***

Leo un libro de viajes. Madeira está tan lejos como un recuerdo. El teléfono suena y después de preguntar quién es dicen ¿y tú?
No lo sé.
Y cuelgan.
Luego miro al techo y para cuando me quiero dar cuenta ya llevo tres horas limpia. Dejo que dos pastillas se resbalen por mi garganta y empieza el show. Intento describir mis síntomas en un bloc de notas pero al incorporarme me noto pesada y me vuelvo a dejar caer. Ronroneo y estiro el brazo derecho, alcanzo el móvil y escribo “Ni vivos ni muertos”. Por supuesto lo que acabo de escribir tiene una razón de ser, la explicaría pero yo también la desconozco.
Ahora estoy desnuda, creo que llevo desnuda bastante tiempo porque estoy fría y tiemblo. Me acerco al espejo y la imagen que me devuelve es yo con una tripita que me podría parecer graciosa pero realmente me desespera. La acaricio y me entran ganas de masturbarme así que me tumbo y empiezo, pero al rato se me olvida. Me siento un poco estúpida en pelotas sobre la cama, sin nadie al lado, pero creo que eso le pasa a todo el mundo.

Evidencias descorteses y gente hablando por teléfono en  los alrededores del hospital.  Al mismo tiempo, en un apartamento hay ombligos, alfombras, paredes y grifos. Todos llenos de vino. Cuando era pequeña no recordaba mi casa como un lugar habitable, pero eso ya da igual. Cuando era una cría todo era diferente y de hecho todo era diferente hasta que se me cruzaron los cables. Es como si alguien (ese alguien podría ser tu padre) le hubiera hecho un puente a mi vida. Ahora voy dando chispazos por ahí. Pues qué bien.

He bajado a Madrid y luego he vuelto a casa. Los últimos flashes de las pastillas y el hachís hacen que no recuerde casi nada. No sé qué imagen doy caminando por la calle con un abrigo enorme y las gafas de sol puestas mientras llueve. Nunca me importó mi imagen. Ahora me importa menos si tu padre no me observa. Estar sin él es como hacerlo todo por nadie y en vano, nada me llama en exceso, nada me hincha los mofletes, todo es un shock post-traumático. Pero estoy cómoda, sé que algún día vendrá y todo volverá a encarrilarse. De momento me basta con imaginarle detrás de mi espalda, estrellándome contra la pared.

Humo.

Anoche no sabía que hacer. La semana pasada tampoco. Y hoy sólo puedo respirar.

Febrero tiene fiebre.

Hay marihuana escondida detrás de un vinilo de Cohen.

Los días están cerrados por dentro y la suerte es una libre en el canódromo.

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Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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4 respuestas a XII

  1. dijo:

    heytíasemehaocurridounacosasúperdiveroseaguayytalsabesquierodecirvalequelanzamosunbuloydecimosqueyosoyelpadredeestahistoriaoseaelpadredetuhijaytalyquemehefugadoporquenoquieroquetufamiliasepadenosotrosporladiferenciadeedadyclasesocialyentoncestuhermanomebuscaycuandoparecequemevanamatardeunapalizaderepenteKABOOM!!!!!

    Pero al final todo es un sueño y John Malkovich está vendiendo entradas a tu cabeza. No, espera…

  2. Anónimo dijo:

    ¿Llegará a nacer para morir Rocamadour?

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