Jueves.

Dos sombras que se unen de la nada y de repente toman color y forma. El sucedáneo y la tilde, el eco y las cuerdas vocales. Antes de que el tiempo diera pie a más, en el precipicio de la cuestión, era ya sabido que los empleados de las oficinas, el tráfico, las tapas de los azucareros y el óxido de las cajas de música no iban a entenderlo. Es complicado entender algo que no vives de verdad, algo que no te toca de lleno y hace que te estallen la mente y el pecho. El mismo sentimiento que mata y hace fuerte, la equivalencia entre suicidarse y tirarse entre unos brazos. Admito mi frustración como si de verdad la admitiera, dejo pasar el tiempo como un guardia de tráfico, me limito a mí y a las estúpidas ganas que tengo de seguir adelante. Me atrevo a decir que lo peor de todo no es saberse solo, es darte cuenta de que si sigues no es por ti. Pero aún así continúas en tu viaje, a ciegas como la sangre, sin dirección como el humo de los cigarrillos que prendes, uno tras otro, hasta que tus ojos deciden cerrarse.

Las posibilidades que se extienden ante mí son variadas y de diferentes formas y todos sus futuros son tan imperfectos como yo. El hecho de poder elegir es ya un privilegio, y la decisión fue tomada mucho antes de que me diera cuenta. Antes de que yo dijera esto y el otro dijera aquello y el tiempo cambiase de forma. El tiempo, eso que veía flotar a su alrededor como moscas que nunca terminaban de posarse. Las palabras, para empezar con ellas y terminar en curiosos neumas. Aprender a disfrutar del silencio y aprender, también, a cantar en el parque, de madrugada. Todavía hay fuerza de voluntad para salir corriendo, pero delante de nuestros pies se desarrollan dos círculos que terminan uniéndose. Correr para volver a encontrarse, en la esquina de la cafetería o en el portal del amigo del amigo. Preguntarse tienes fuego, mátame o llévame lejos, donde ni siquiera las canciones puedan mirarnos a los ojos. Esquivar el miedo que tienes a mi huida, intentar obviar que sabes que no me iré. Tu invitación es una obligación en mi cabeza. Por mi parte, tengo un cajón con mil colores para pintarte el blanco y negro.

Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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3 respuestas a Jueves.

  1. acero dijo:

    Buena suerte en esa cita.

  2. acero dijo:

    Algún día volveré, supongo. Por el momento no tengo nada que decir allí.

    Salut.

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