Palabras metralla. Primer asalto.

Cuando el combate empezó Nick se sintió un super-hombre. Nick le daba con fuerza, tenía la rapidez y la destreza que muchos deseaban. Nick y sus puños, su nariz rota. Tiró a muchos antes de esta pelea, los decibelios de los aplausos y los gritos apenas le dejaban escucharse a sí mismo. Su ayudante le halagaba y tras ponerle el protector bucal le dijo “vamos chico, puedes con ello”. Su contrincante era un mejicano bajito que hablaba perfectamente en polaco. El mejicano está enamorado de una tal Miss Sunshine y todo lo que hace es por ella. Al mejicano le da igual pelear o que le rompan una pierna si tiene la seguridad de ver a Miss Sunshine dormida al llegar a casa.

Nick se siente más valiente que nunca, aparta el sudor de su frente con la mano derecha y mira en derredor. Cuánta gente. Se gira y ve al mejicano entrando a la sala. El ring no es más que una plataforma de madera. La habitación en la que se encuentran no es ni siquiera una habitación, es una nave de doscientos metros cuadrados. La distancia que separa la plataforma del público no supera los dos metros. El mejicano se cuela entre el público y pega saltitos, mueve las muñecas con rapidez. Nick le ve con pinta de novato así que se crece y le pregunta dónde cojones va con esas pintas. El mejicano, que, a todo esto, se hace llamar Flaco, le sonríe y le manda a la mierda en polaco. El combate empieza. Nick se adelanta dos pasos y pega un derechazo al Flaco que, tras tambalearse y echarse hacia atrás, le devuelve el golpe, con más fuerza y velocidad. Nick se sorprende al haber subestimado al mejicanito, se cubre y siente como poco a poco su pómulo izquierdo se entumece. Cabreado se aproxima al Flaco y le clava la rodilla en la boca del estómago, el Flaco grita. El público está dividido, pero la gran mayoría apoya a Nick. Mira al Flaco dolorido y se envalentona, levanta los dos brazos con los puños cerrados y gruñe. Flaco se levanta, mareado, mira a un tipo del público que está trajeado y lleva un maletín en la mano derecha. Levanta la vista y ve a Nick orgulloso del rodillazo que acaba de meterle. Se cubre, adelanta un paso y, con un imperceptible movimiento de brazo rodea el cuello de Nick mientras que, con su brazo derecho, le revienta la cabeza a base de golpes de nudillos. Nick se deshace de él con una patada y el Flaco se aleja palpándose el estómago pero sonriente. Nick siente su corazón palpitando con más fuerza que en otros combates, hay algo que mueve al mejicano que no movía a otros contrincantes y eso le pone muy nervioso. Tienta un puñetazo con el brazo izquierdo, para despistar, pero remata la hazaña con un golpe derecho duro y solemne. Flaco cae al suelo sangrando, tiembla.  Nick se sabe ganador de la pelea y mira a su ayudante en señal de esto está todo hecho. Cinco, cuatro, tres, dos… Flaco se levanta, no sin dificultades. Recuerda el vestido blanco de Miss Sunshine, los zapatos de tacón que compraron en el puerto, su sonrisa. Arrastrándose se aproxima a Nick, que le mira con condescendencia, haciéndole ver quién lleva el mando. El mejicano se incorpora mejor y, mientras recuerda las piernas de Miss Sunshine sobre sus hombros, dirige su puño izquierdo a la barbilla de Nick y cuando éste se echa hacia atrás revienta la planta de su pie derecho contra el abdomen de Nick. El público se siente frustrado, ahora es el mejicano quien lleva el poder. El nuevo, el que suponían novato, está tirando al grande de los grandes. Nick se levanta tras cinco segundos pero Flaco le ve venir y con un suave movimiento de codo, directo a la nariz, vuelve a tirarle al suelo.

Flaco ha ganado el combate, vuelve a casa en un autobús nocturno con dos mil euros dentro de un maletín. Abre la puerta principal y Miss Sunshine le espera despierta, leyendo, tumbada en la parte izquierda de la cama. El flaquito, sin soltar el maletín, se aproxima a Miss Sunshine y besa su mejilla. “He ganado, nena, cada vez estamos más cerca”. Miss Sunshine le abraza y al tiempo, susurra: “Es a ti a quien quiero tener cerca”

Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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Una respuesta a Palabras metralla. Primer asalto.

  1. Lobo dijo:

    Lo tienes. Tu lo tienes. Una intensidad de palabra inversamente proporcional a tu juventud. Tus textos son muchas veces los únicos dramas que me sacan una sonrisa. Son lineas que huelen a ti, y a través de las que puedo ver tus bóvedas cristalinas.

    ¿Sabes que te admiro no? Te lo he dicho varias veces, me aportas muchísimo. Haces falta en distancias cortas y en larga distancia. Sólo tu lo tienes.

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