“Put your hand around my back, I guess you thought I needed that”

Cuando cierro los ojos todavía puedo sentir tus caderas.

Estoy mirando por la ventana, just fucking drinking.  Soy la misma que esa noche y no creo que cambie mucho de aquí a mañana. Juro que intenté mirar a través de ti, como hago ahora con la ventana, pero no pude. Me gustaste porque parecías un ser complicado y también porque me haces reír, “intento limitarme al alcohol” dijiste. Sonreí y cerrando los ojos solté una carcajada. Luego pensé que esa frase la había escuchado en alguna otra parte pero tampoco le di demasiada importancia.

Sigo bebiendo, me recuesto en la butaca. Ni siquiera sé por qué recuerdo tus caderas con tanta claridad. Fumo y al hacerlo revivo la imagen de tu espalda. Cierro los ojos y me muevo por tu casa, a caballo entre el sueño y la borrachera. Una estantería de pladur, ropa desperdigada a lo largo de todo el pasillo. Tiemblo. Tu recibidor me recuerda al de mi casa, tus cuadros a Mondrian. No usas colonia, no me importa. Entro en la cocina y abro armarios y cajones. Tus tenedores y sobre todo tu azucarero me llevan a Vallekas, a la casa de mi abuela, a la azotea y las cornisas por las que siempre quise tirarme. Abro los ojos; el humo, un tempranillo, mi butaca marrón, la ventana. Cierro los ojos; tus caderas, tus colmillos, la mirada que me pusiste aún con la lata de cerveza en tus labios. Me pregunto qué parte de tu anatomía es la que más me llamó la atención. Tienes unos pies muy bonitos, pero no era eso. ¿Qué más da? Sólo espero que no estés solo y no te acuerdes de mí. Que te hayas olvidado de mí incluso más que yo.

Abro los ojos; el humo, un tempranillo, mi butaca marrón, la ventana. He salido de tu casa corriendo y ahora me falta el aire. Acostumbro a salir de los sitios y las situaciones corriendo, perseguida por la frase de “es importante llegar en el momento adecuado, pero más importante es irse en el momento adecuado”. Y como nunca sé cuándo es el momento directamente me voy. Como ahora, que suena el teléfono en la habitación contigua y tengo la absoluta seguridad de que no serás tú. Me levanto de la butaca, dejo la copa sobre la mesa y me voy. Para no encontrarte, como siempre.

Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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3 respuestas a “Put your hand around my back, I guess you thought I needed that”

  1. Marinus dijo:

    Dónde te escondes, dónde has ido a pintar rayuelas para jugar (8)
    Algo así. A ver si hablamos, o a ver si nos vemos, o no sé.
    muak (gigante)

  2. Mario dijo:

    Muchas gracias por volver, por pasarte otra vez, por reencontrarte con mis letras y su coto sin privaciones de lectura ni comentarios.

    Es genial porque he podido llegar hasta aquí siguiéndoTE.
    No te recuerdo (y eso que he buscado comentarios anteriores tuyos) pero vamos, poco importa… porque mucha gente va y viene y deja de venir y acaba, al cabo del tiempo, sin miedo, volviendo a la senda de las letras y esas cosas… Senda recíproca, quiero decir.

    Me ha encantado leerte. Y lo que he leído, también. Así que ahora que te tengo por aquí, me haré seguidor, o te añadiré a mi lista, en mi blog…
    Porque no sé cómo hacerlo para seguirte en worpress… en fin, ya me dirás.

    Te dejo un saludo, y una felicitación.

    Mario

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