Conversaciones reales con La Familia.

Los diálogos que en mi casa se suceden son, en su mayoría, dignos de cualquier película de humor. Humor español. Hace unos meses tuve la gran idea de grabar algunas de nuestras conversaciones para, más tarde, publicarlas en el blog. Así juro por Santa Gema bendita que está conversación es real y lo único que he hecho es transcribirla. Literal.
Así es mi familia:

Ruido de voces, la televisión, un perro ladrando. Copas que chocan, tenedores que rayan el plato, risas. Conversación real, grabada con el móvil sobre mis piernas allá por mayo.

Papá.  Hija, tú un día podrás levantarte y decir que eres el fallo de la técnica Ogino-Knaus. Y fíjate que nos funcionó durante nueve años. Nuuuueeeeve años, tía. Soy la polla.

Yo. Pero eso es porque tienes los espermatozoides vagos.

P. ¡De eso nada! Yo tengo los espermatozoides como cabezas de misil.

Mamá. Anda calla. Pues fíjate que María a veces me preguntaba ¿pero y vosotros no me queríais? ¿No me buscasteis? Y yo –sonido de asco- pues no, hija. No os buscamos ni a Manuel ni a ti, pero no por nada, si veíais pues fenomenal, y si no veníais pues mejor.

P. El otro día, la mujer embarazada de… ¿el hijo de Soco? No sé. El caso es que la mujer no comía pato, o no comía cordero…

M. Porque le daba asco.

P. ¡No! Por la plasitomastois.

M. No, toxoplasmosis.

P. Eso, la toxinomastosis.

M. ¡Pero dilo bien! Y eso te lo pegan los gatos.

P. ¿Qué gatos? Nada, nada. Da igual, pero la chiquilla no comía por eso, por si estaba en el puto cordero o en el otro bicho. ¡Y no lo comía! Porque por lo visto le habían dicho de un caso, un caso remotísimo, de esos que pasan cada treinta años y la probabilidad es de una entre un millón. Y le daba miedo que le pasase a ella.

Yo. Pero y eso qué tiene que ver con lo que estamos hablando.

P. Pues tiene que ver con que tu madre estaba hablando de los hijos deseados o no. Y quiero decir que estos que son tan deseados tienen una que la madre no come nada, y ahora no me tomo una copa, no me fumo un pitillo, no me muevo muy deprisa por si se me escapa.

Yo. Joder –carcajada.

P. Y tu madre corría, saltaba, se iba a poner bombas…

Yo. –más carcajadas- ¿Se iba a poner bombas?

M. Nooo, pero contigo iba a la facultad, me pasaba el día tomando café, fumando, yéndome a trabajar, poniéndole la mesa a todo dios.

P. Y hacíamos el amor sin preocuparnos de si te ibas a escapar o no sé qué… ¡Hicimos el amor hasta el día antes!

Yo. Y me dabas pollazos en la cabeza, así me he quedado.

P. –carcajada- ¡Síiiii!  Pero es que tía, ahora todas las embarazadas están ahí, y para ellas el embarazo es sublime. Oh dios, la sublimación, lo mejor que me ha pasado en mi vida…

M. ¡Todo mentira!

P. Y los niños pues ya ves, qué rico es, cuánto le quiero, pero no era nada sublime. Y ahora he dejado de ser una mierda para convertirme en madre, ¡naaah!, eso es una soberana gilipollez.

M. Bueno y, acuérdate de cuando íbamos a las clases de preparación al parto.

P. Ah sí, las putas clases esas. Yo, como era un marido ejemplar –guiño, guiño– me llevaba a tu madre pa’lla y pa’ca con las clases. Y música suave, luz tenue, te hablaban de las maravillas de tener hijos, recuerdo que ponían imágenes de niños rubios, guapísimos. Ninguno parecía haber nacido en una chabola, vamos, maravilloso. Y luego un tipo que te decía “relájate, relájate más, un poquito más, un poquito más…”

M. Un poquito más…

P. Un poquito más…

M. Y así hasta que tu padre se me acercaba a la oreja y me decía “un poquito más aún…” Entonces a mí me daba la risa y nos teníamos que ir. Y le prohibí venir más a las clases de preparación al parto.

P. Bueno, y las madres de las clases aquellas. ¿Y qué sentiste cuando tu hijo empezó a moverse? Y ellas, ayyy lo más bonito, lo mejor de mi vidaaaa, oh dios, mi alma ascendió al cielo, y sentí un escalofrío y…

M. ¡Todo mentira! Eso es como un retortijón, da una grima terrible.

P. Claaaaro, tú imagínate, es una persona dentro. ¡Es un puto alien! ¡Claro coño! ¡Es un jodido alien, como el de la peli! ¡Qué asco! ¿Y esto por dónde va a salir? ¿Por ahí? ¿Pero qué coño estás diciendo?

M. Y yo llamaba a la abuela: “¡Ayyy mamá, que me da miedo!” Y lloraba y lloraba. Y luego me llamaba tu tía diciendo: “Carmen, haz el favor de no llamar más a mamá llorando, que ya está poniéndole velas a santa Gema. Qué pasa, ¿vas a ser la única gilipollas a la que le da miedo parir cuando todas lo hemos hecho? ¡Venga hombre!” Y la abuela me decía: “Ayyy santa Gema, que me pase el dolor siete veces por el cuerpo antes que a mi hija”

P. Tú imagínate qué show. Pero vamos a ver, yo te puedo decir, María, que tu madre es capaz de jurar por lo más sagrado y más para que, todos los dolores que tú tengas, le pasen a ella. Y te lo digo con absoluta convicción, es decir, no quiere que te pase nada y si te pasa que lo sufra ella. Pero eso es imposible, por Dios.

M. Además a mí me dolió lo que no está escrito, el parto, digo. Joder, contigo y con Manuel me dolió, pero contigo me pusieron hasta el medidor ese de dolor, y no sé si daba nueve y pico, que es lo más alto. Luego tu padre se durmió.

P. Fue cuando yo trabajaba en el casino ¿no?

M. Sí, y roncabas altísimo. Y joder, luego encima la puta enfermera aquella intentando que se me pasara el dolor mientras me contaba cómo se hacían en gazpacho manchego en su pueblo. Qué espanto, lo recuerdo con horror.

Yo. Pero además no sabíais qué sexo era yo, ¿no? Hasta que nací.

M. No lo sabíamos porque el médico no lo veía claro y no lo dijo.

P. Además, si fuera por una amiga de tu madre tú no estarías en este mundo.

M. Es verdad, ¿tú sabías que me dijo que abortara?

P. Hombre, te vio llorando… Pero vamos, eso no es excusa.

M. Y yo lloraba y pensaba, bueno, si por lo menos fuese una niña. Luego cuando me enteré de que estaba embarazada de ti lloraba y lloraba. Y llamé a la tía, le dije “aaaay Mari que estoy embarazada” y tu tía “pero bueeeeno, si eso es buenísimo” y yo “ya verás cuando se lo cuente a mamá qué bronca me va a echar…” y la abuela decía Ay hija, pues pa muestra un botón basta”

Y la conversación sigue, no sé si grabé veinte minutos.
Pero pa’ muestra un trocito basta, digo, o eso decía mi abuela.
He ahí la famiglia.
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Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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15 respuestas a Conversaciones reales con La Familia.

  1. rizoswoman dijo:

    Si la conversación es real, no tiene desperdicio!!! Y sino lo es, es muy buena jejeje En mi caso he de decir que a mi la gente cuando sabe que mis hermanos me llevan 12 y 10 años sueltan “ahh tu viniste de penalti, verdad?”. En casa la versión oficial que me han dado es que mi a mi madre le tuvieron que practicar un raspado, el ginecólogo les dijo que para buscar otro hijo debían esperarse unos seis meses y que mi madre estuviera totalmente recuperada, etc. Pero como mi padre es muy impaciente e insistente, y a mi madre le cuesta decir que no, aunque rabie, (me la imagino diciendole “no Manolo, que el médico ha dicho que hay que esperar” y mi padre yendo a lo suyo contestándole “Tere que no pasa nada, haz caso de mi…”) en la cuarentena se quedó embarazada de mi… Siempre me han dicho que he sido buscada y deseada, aunque yo creo que la impaciencia y el pensar que con la cuarentena no pasaría nada me adelanté antes de lo previsto jejejeje pero me parece que jamás lograré saber la verdad!!!
    Saludos y que tengas un buen día!!!

    • En mi caso, la diferencia de edad que me llevo con mi hermano hace que pregunten a mi madre: “Ah…entonces, ¿los chavales son de diferente padre, no?”. Y nada de eso, mis padres llevan casi treinta y cinco años casados. Que lo pienso y, joder, qué agobio.

      Gracias por pasar, rizoswoman, o ricicos o… Gracias, gracias.

  2. Rocket dijo:

    Juajuajuajuajuajuajuajua, ¡¡pero qué bueno!!

    Me recuerda a los diálogos de Tip y Col con un toque de los Hermanos Marx. ¡¡¡Genial!!!

    ¿Y de verdad le dice usted a su padre que le pegaba pollazos en la cabeza?, si yo le llego a decir eso a mi difunta madre en cualquier momento de mi vida (incluso con treinta y muchos) me hubiera partido la cara por gorrino, bruto y soez.

    ¡Cómo se nota la diferencia de edad entre sus padres y los míos!, ¡qué curioso y simático me resulta!

    ¡Enhorabuena por esa familia, no tiene desperdicio, geniales!

    Saludos,
    Rocket

    • Descojonao Rocket:

      A mi padre (y sólo a mi padre) le digo esa clase de obscenidades. Se ríe muchísimo, soy como el hijo que nunca tuvo. Además tengamos en cuenta el marco de la conversación; sobremesa, limoncello y café, cigarros arriba y abajo…
      Además, llevo escuchando chistes verdes en su boca prácticamente desde que nací. Aquí nadie se asusta, somos todos igual de guarros a la hora de hablar. Y así nos va, sin filtro ni ná.

      Mis padres van caminito de los 60 y a veces son más jóvenes que yo. Me sorprenden.

      Un beso, Rocket.

  3. Lobo dijo:

    anda y vamos a tomarnos una cerveza coño

  4. Mario dijo:

    Me he reído en exceso. Creo que aún ando en ello, o medio sonriente del todo. Y puedo asegurarte que leerte es irme de viaje, porque ahora, justo mientras disfrutaba de ese acto impuramente conversacional entre uno y una, puedo aseverar que es como si leyera de nuevo a algunos de los protagonistas de la novela “abierto toda la noche”, de David Trueba.

    En fin, lo de la cabeza “apollada” tiene miga… y lo de la abuela, y lo de lo los, increíble tus maneras de “guionar”

    Voy a por un café y a mirar por la ventana y quizás, después, o un poco más tarde, me ponga a darle que te pego al teclado.

    Beso, harto risueño…

  5. Mustosin dijo:

    1) Dile a tu abuela de mi parte que es un cielo, porque jo-der…
    2) Cuando me contaste como era tu familia, vale, creí entenderte pero no creí que fuera taaaaaaaaan así como realmente parecen ser!
    3) Para que veas que no me olvido de ti y que aún te sigo leyendo, e aquí este humilde comentario.

    * Este texto me explica muchas cosas acerca de ti…

  6. Serna dijo:

    1) Si de verdad tu familia es así, jo-der con tu abuela: ella si que moula!
    2) Cuando me dijiste que la conversaciones con tu familia eran así, no pensaba que fueran tan…. “así”!!!!
    3) Para que veas que no te tengo olvidada y que te sigo leyendo, he aquí mi felicitación por escrito.

    • M Kaffallegorie dijo:

      Me mola que me comentes, y más que me comentes varias veces.

      Cuando te asientes en la península te abrazo.

  7. Mrmiracle dijo:

    Ja ja ja. Qué divertido. Cuanta razón tienen los que dicen que un escritor debe saber escuchar, y llevar siempre una libretilla a mano para anotar cualquier frase o hacer apuntes. Es un diálogo propio de una película de Berlanga o de Almodovar. En mi trabajo hay un vigilante de seguridad que no tiene desperdicio. Mis amigos siempre me dicen: “¿Por qué no escribes un relato basado en él?”. Yo les respondo que un relato no, una novela larga de 1000 paginas sería mejor. La realidad supera a la ficción que, por otra parte, se basa en la realidad.

    • Los vigilantes de seguridad son personas de lo más inquietantes. Sin ir más lejos, hay uno en Moncloa con barba y gafas de culo de vaso que siempre mira cosas pero no sabes exactamente qué cosas, así que tú pasas tu cartoncitobonometro por el torno mientras él mira/nomira embobado un trozo de suelo, las tuberías del techo o… un culo, a la vez.

      Gracias por pasar.
      Por cierto, me gusta muuuuuuuucho cómo has escrito el comentario. Me has recordado a Millás. Hmmmm…sí.
      Un abrazofuettttte.

  8. que grande eres niña!

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