“Didn’t anybody tell you this river’s full of lost sharks?”

[…] y que en algún momento, en algún gesto inadvertido,
asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo,
la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.
Julio Cortázar, Tu más profunda piel.

La razón de tu vuelta no es otra que la de aquellos infames acordes que un día, en pleno abandono, tocamos como si fuera la primera vez en años. Cuando sucedió supe que nunca más se repetiría y quise abrazarme a aquellas notas, a todo lo que poblaba la habitación. Agarrándome con las uñas a un momento que inevitablemente pasó y que casi se pierde ahí detrás, en el estante segundo de mi memoria.

Vuelves con aquellas notas y lo que al principio es una comisura de boca torcida, los ojos entrecerrados y soltar el aire por la nariz, se convierte en una batalla de imágenes. Se me pierde la vista entre tu recuerdo, me desprendo del presente y de pronto estoy sumida en tu recortada orilla, en el frío del norte en el que vives.
Siempre te acusabas entre líneas de haberte perdido. Yo nunca te vi de esa forma y todavía hoy creo que no te has perdido por cuenta propia, sino que te han desahuciado. Por eso aquellas notas que entonces me parecieron irrepetibles y mágicas hoy me despiertan admiración y miedo, pero sobre todo ganas de abrazarte, de rodear un presente que cada día te pesa más no haber elegido. De agarrarte del cuello de la chaqueta justo en el momento en el que empiezas a caer al abismo.

Es difícil, ambos lo sabemos, superponerse al miedo y a todo lo que éste crea. Por eso detrás de nuestros movimientos siempre hubo un lenguaje oculto, ese que nunca nos atrevimos a intercambiar más allá de alusiones. Aprendí contigo un idioma basado en el interlineado y los ángulos de las palabras, nos cortamos con su filo y eso que nunca fuimos poetas. Vestimos el sentimiento de actuación y ninguno de los dos tuvimos nunca claro qué era cierto y qué no. Era un idioma pero también era un juego, y es ese intercambio el que ahora acude a mí, me llama, me despierta para meterme en el sueño que vivimos, destapa el reloj de arena y lo vuelca sobre mi cabeza.

Tonos menores, voces que se desgarran y acaban siempre en una mirada, en un silencio paralizado por una pregunta. Me mirabas siempre con ojos de pasajero, de soledad perfectamente comprendida y difícilmente alterable –quizá otro cuerpo cerca, pero nada pasaba más allá del momento-. Es ese tipo de soledad que convive con tu sombra, que te revienta a veces (los domingos sobre todo) pero con el tiempo has sabido placar.
Nos dimos lo elegido, lo establecido. Fuimos siempre comienzo, delicia de nuevo encuentro, novedad y brazos estirados. Me adentré dejándote entrar, nos cedimos el mundo y la carne, el goce pero también la tristeza de sabernos perdidos. Supimos del remolino mucho antes de empezar a soplar.

Aquella voz me devuelve hoy a tus pasos, al balbuceo impropio a nuestros años, a la maraña de tu pelo. El día cero vagaste como tantas otras veces y terminaste posándote justo donde se rompe la goma de la máscara. Iniciaste una cuenta regresiva, volví a ser una niña. Te derrumbaste allí donde el resorte que cierra mi armadura salta y mi fuerza se debilita. Ese punto en el que todo se apaga y sólo puedo escucharte respirar.

Erré al intentar arrancar de otras manos lo que tú, sin saberlo, cedías una y otra vez. Aquello que me regalaste levantando los hombros y sacudiendo la cabeza o al darte la vuelta en plena madrugada. No encontré más peleas dulces, ni más asaltos de feliz borrachera. Todo se volvió tentativa y nunca hecho.

Sigues ahí, presente pero impracticable. Y esta noche, como otras tantas, resuenan tus manos sobre mi tripa, y el aliento de aquellos días se vuelve niebla y cubre el techo.

Amenazas goteras.

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Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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7 respuestas a “Didn’t anybody tell you this river’s full of lost sharks?”

  1. Marinus dijo:

    joder con la frase final

  2. Marinus dijo:

    La gran broma final

  3. Sigues haciéndome pasar buenos ratos. Deslumbrándome, vaya.

  4. Mu grande tú ereh, que no te había dicho nada porque vivo en mi mundo que está muy lejos de ser normal. Eres bien, sí. Srsly. Fan.

    POSDATA: Non sé como se usa wordpress, como ya te había dicho. Muá.

  5. La Camarera dijo:

    Bittersweet symphony final para paladear con los ojos cerrados, concentrándose bien en el estímulo y respuesta de cada papila gustativa.

    Qué delicia, M. Gracias por hacerme partícipe de tus dotes culinarias y perdón por el tiempo ausente.

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