“Can’t you find a clue when your eyes are all painted Sinatra blue”

“And take a look you may see me on the ground
for I am the parasite of this town.
and take a look you may see me in the dirt
for I am the parasite who hangs from your skirt.”

Nick Drake. Parasite.

Se descubría a la luz. Se juntaba sobre el terreno azul del sofá. Mezclaba risa y amenaza en cada tacto. En cada gesto que lejos de pasar se quedaba allí grabado, neumas sin importancia aparente que en el tiempo y a lo lejos resurgían por detrás de la memoria y venían a dar de lleno en los ojos. El cigarro entre los labios, la vista fija en la otra vista.
El verbo amar era una pedorreta, importaba aquello implícito al momento, la acción en sí, el recorrido. Aquellas acciones que en soledad y más adelante se volvían densas e imborrables.

Otra vez la imagen fija, otra vez lo impenetrable de ese recuerdo más allá del mero hecho de observar.

¿Por qué aquí? Sería más poético allí, con los pies colgando del puente, sonriendo, pensando en resbalar veinte centímetros.
Es aquí por azar, porque ese recuerdo viene cuando quiere. Ese ejército de momentos sueltos, instantes de otro tiempo que acuden al proyector del presente. En cada soldado una caída de voz, una fotografía de tu bajada de cabeza, de ángulos precisos e imperfectos entre manos, muslos y esternón.

Tan simple como no negarse, también tan fácil. Apestar a soledad y a madrugada, pedir ayuda sin mencionar la palabra socorro, arrastrarse por las calles con ganas de algo imposible y de sabor metálico. Que te giren la vida, que lo hagan desde el primer intercambio, que las agujas sigan dando vueltas en su circuito cerrado y no te importe verlas pasar porque en ellas está la magia, algo que crece, un choque tan a tiempo como inoportuno que te reviente la cabeza.

El cigarro entre los labios, la vista fija en la otra vista. Allí hicimos los surcos en el tiempo precisos para que yo me tropiece a cada rato en este presente (ahora pasado) que me devuelve a tu cara más dulce, a tu muralla defendida con sonrisas y autocrítica. De ti recibí tanta entrega como negación, tantas miradas de incredulidad como abrazos de auxilio, y allí donde nace lo mismo que muere vienen a darse estos hechos, los momentos intermedios donde crecen tu pudor y tu pena. Raros pudor y pena cuando la habitación está llena de bocas hinchadas y brazos que se alargan. Raros sí, pero inevitables.

Nada en estas manos que hoy escriben parará ese macramé tejido a base de nudos de garganta, no es posible borrar el pasado a base de caricias, pero sí se hace más leve en brazos ajenos.

Sábete, allí en tu cueva o en estas tardes de reloj sin manecillas, cuidado por esta sombra que hoy se estira para tocarte sin que te enteres o te des por enterado, en una extraña tentativa de traspasar tu castillo infranqueable, de romperte los cerrojos, de empujarte.

Sonrisa tibia, mirada ausente, lenta respiración.
Sangre ciega, lunes noche, diciembre.

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Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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9 respuestas a “Can’t you find a clue when your eyes are all painted Sinatra blue”

  1. La Camarera dijo:

    María, me has dado la receta que necesitaba para despedir (por fin) un martes trece de mierda.

    Aunque desconectada, veo que al volver a los buenos hábitos, vuelvo a llevarme buenas experiencias.

    Mil millones de gracias.

  2. Rocket dijo:

    Pues hoy a mi me resulta su escrito un poco… críptico. Como si dos serpientes, una mamba verde y otra albina, se entrelazaran entre ellas e hicieran de sus lenguas una sola con cuatro picos (¿cuatriperina?)

    Todo parece un tanto mezclado, duro, un poco claustrfóbico, angustioso. Ese no pedir ayuda, no grItar ¡¡SOCORRO, JODER!!, me hiela la sangre y me hace respirar más quedo, más hondo y mucho más silenciosamente, músculos en tensión para salir corriendo inadvertido en sentido contrario, buscar luz y oxígeno.

    Creo que tengo mucha rabia en mi interior…

    Gracias por generar sensaciones y sentimientos.

    • Alía Mateu dijo:

      Rocket, puedes tener rabia, miedo, ira a veces, pero las sonrisas que me sacas con tus comentarios están muy lejos de eso.

      Gracias (un millón de ellas) por seguir y mantenerte.
      Eres un trozo de pan, muy trozo de pan.

      ABRAZO TOCHO.

  3. Mar ácido dijo:

    Qué bien está eso de que te giren la vida, que mueras y el dolor de la autodestrucción sea dulce. Pero qué mal cuando ese giro nunca termina de llegar; cuando todo es una enorme sala de espera.

  4. Mar ácido dijo:

    Y me pregunto: qué cara tenía y si te mataba con un vómito de majaderías o manecillas de relojes.

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