“Nunca des tus datos a la chica de la lavandería”.

Tengo el corazón despacio, la prisa cansada, las retinas rotas de verte o no verte o verte tan poco, de revivirte a cada rato.
Se te ha muerto el barrio en los pies y cualquier excusa es válida para parar el golpe, para el tal vez mañana o después, deja que muera más tarde.
Yo vivo sin luz ni sombra, sin ojos ni cara, sin manos ni pelo, ni ropa tendida o encima. Yo vivo, lo juro, sin ser, yo vivo, lo juro, sin nombre.
No es necesario decirte que, ni mirarte como, ni angustiarse por, ni ponerse la mano en el estómago porque ah la vida porque ah la memoria puta y el recuerdo fiel y la esperanza rota.
Dime quien y ahora, explica eso del futuro peor, lo de mano con mano no porque ves, porque mira, tú no entiendes nada no te entiendes ni a ti misma, mírate presente impropio, mírate ojos de plato, si eres todo entraña, yo le pongo cabeza ¿no ves? yo le pongo cuadrante y barrera a la historia.

Eres todo cabeza, es verdad, eres todo un cráneo, tienes la masa encefálica dentro del horno. Tienes toda la razón a 250 grados.

Acerca de Alía Mateu

I'm the stranger.
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10 respuestas a “Nunca des tus datos a la chica de la lavandería”.

  1. a dijo:

    Ignatius y la rueda de la Fortuna

  2. Sincero dijo:

    vaya imitación barata…

  3. La ropa sucia se lava en casa y la razón fría, siempre fría, aunque queme.

  4. Odradek dijo:

    ESTA COSA ME SIGUE PARECIENDO GENIAL Y LO SABES.

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